Ana y Ajay

14 | 04 | 2018
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Fotos: Valeria Duque y Verónica Ramírez

Hace unos días tuvimos nuestro primer matrimonio Hindú. Fueron 3 celebraciones en el curso de 2 días que nos dejaron boquiabiertas y con ganas de tener más novias llenas de colores, más bordados en hilos brillantes, más tradiciones milenarias, más bailes alegres, más de todo.

Ana es de Medellín y vive en Nueva York, en donde por azares del destino y mucha predeterminación kármica, conoció a Ajay que es de la India. Decidieron casarse en Cartagena e invitar a sus amigos y familiares de todas partes del mundo, lo que hizo que este fuera uno de los matrimonios más diversos que hemos hecho (que nos encanta).

La noche del viernes los invitados llegaron a una fiesta en el Baluarte de San Ignacio, todo estaba preparado para mucho baile: la pista, el bar con muchas opciones de trago, el dj y los invitados.  A la noche antes del matrimonio se le conoce como “Jaago”, que literalmente significa: “despierten”, esto porque antes no se enviaban invitaciones de matrimonio, sino que la familia de los novios iba por las calles haciendo ruido con ollas y objetos metálicos y con velas prendidas (no había electriciad), para que todos se despertaran y se unieran a la celebración. Esta tradición se representa con el “jaago” que pasa de mano en mano duerante la fiesta por todos los invitados mientras bailan al ritmo de la música más alegre que hemos oído.

En el caso de Ana y Ajay no hubo que despertar a nadie pero creemos que los organizadores si pasaron algunos trabajos para lograr acostarlos a todos a la madrugada.

Esto fue apenas un abrabocas de lo que estaba por venir.

Al día siguiente todos descansaron, y el domingo temprano en la mañana, llegamos a donde los novios para las fotos de los preparativos antes de la ceremonia hindú. ¿Por dónde empezar? ¡Es imposible! Hay tantas tradiciones bonitas, tantos rituales, tantos detalles que si nos ponemos a contarles todo nos toca escribir un libro. Así que les contaremos lo que más nos gustó:

Los trajes de los dos eran un espectáculo, Ajay se puso in turbante con un “Sehra”que es el velo de pepitas que le cubre la cara. Es tradicional del norte de la India y su objetivo en las épocas védicas (hace miles de años) era proteger al novio del mal de ojo.

Ana por su parte se casó con un “lehenga” (falda) y “choli” (top) rojos bordados a mano y acompañados de una “dupatta” (chal). No hay palabras para describir lo lindo que era todo, para eso dejamos las fotos.

Antes de la ceremonia es tradicional que el novio tenga su “baraat”, una procesión en la que el novio va montado en una yegua blanca ricamente decorada y en la que todos los miembros de su familia (o en el caso de Ana y Ajay, todos los invitados) van bailando y cantando por las calles alrededor de él. Fue un momento increíble, todo el mundo bailaba y celebraba y la música llenaba las calles de Cartagena mientras el novio avanzaba hacia la ceremonia.

Cuando el novio llega al lugar de la ceremonia lo reciben los papás de la novia, él entra hasta el lugar en donde está todo dispuesto y después viene la novia acompañada de varias mujeres de su familia que sostienen un velo que la tapa. Cuando los novios se encuentran intercambian guirnaldas de flores y empieza la ceremonia que está llena de simbolismos, ofrendas al fuego (que representa la pureza) y detalles que representan la unión de las dos familias.

Después de la ceremonia hubo un brunch espectacular para todos los invitados y nos robamos a los novios para unas fotos de ellos dos en las calles de Cartagena. Sobra decir que teníamos una sobredósis de colores, texturas, maravillas visuales y bellezas con este par y las calles coloridas de la ciudad.

Hubo un break de unas horas y a las 5 pm volvimos donde los novios que ahora se preparaban para su fiesta de matrimonio tradicional. Vestido blanco (de Jenny Packham, hermoso), traje italiano, y mucho amor. Amor de ellos, amor de amigos, de familia, de todos los tipos, como nos gusta.

La fiesta incluyó discursos emotivos, un toque de Lucas Arnau sorpresa para el novio que es muy fan de él y hora loca con el grupo Ekobios.



Terminamos fundidas a la 1 am después de trabajar 16 horas seguidas pero felices, muy felices de que Ana y Ajay hubieran confiado en nosotras para sus fotos, en que nos hubieran permitido vivir la experiencia de estar con ellos, aprender cosas nuevas y acompañarlos.

  1. Ana milena
    15 | 04 | 2018 |

    Que historia tan hermosa!!!! Las fotos son divinas y como dicen los colores, la ropa y los novios hace. Que toda la historia sea mágica!

  2. Maria clara ichoa
    16 | 04 | 2018 |

    Vale que espectacular!!! Que trabajo tan impecable… que delicia haberse disfrutado tooodo ese matriiiii

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